Uno de los principales errores que cometen los profesores en el uso del modelo Flipped Classroom

Flipped Classroom

¿Qué pasaría si no hubiera una analítica del aprendizaje en el modelo Flipped Classroom?

Para dar respuesta al título de la entrada debemos entender el modelo Flipped Classroom, o aula invertida. He aquí una definición purista:

El aula invertida es un modelo pedagógico que invierte los elementos típicos de un curso: la clase tradicional y los deberes. Los estudiantes visualizan vídeos teóricos fuera de clase, mientras que una vez dentro se dedica el tiempo a realizar ejercicios, proyectos o debates.

Es purista ya que el modelo se inició con un enfoque basado en vídeos. Aunque la sustitución de los mismos por otros materiales multimedia pueden generar los mismos o incluso mejores resultados. De la anterior definición se deriva una metodología muy sencilla dividida en tres tiempos:

  1. Actividades antes de clase: Se convierte el soliloquio del profesor en un vídeo interactivo (o material multimedia) y se envía como deberes. Los alumnos llegan a clase con un mínimo de conocimiento adquirido.
  2. Actividades dentro de la clase: Se resuelven todas las duda surgidas de la consulta y visionado del material multimedia. Se profundiza y mejora el aprendizaje realizado en casa mediante la práctica de metodologías inductivas en la clase, basadas en cuestionamientos y retos, que promueven el conocimiento. Si quieres profundizar en metodologías inductivas te recomiendo el libro Metodologías Inductivas: El desafío de enseñar mediante el cuestionamiento y los retos.
  3. Actividades postclase: Se incluyen todas las actividades que ayuden finalmente a consolidar todo el aprendizaje de los dos puntos anteriores.

Podemos pensar que la analítica del aprendizaje poco tiene que ver con los estadios temporales anteriores. Pero si prestamos atención a cada uno de ellos podremos vislumbrar su gran utilidad. Es más, nos daremos cuenta de la enorme necesidad de aplicar la analítica de aprendizaje en este modelo tan versátil.

En primer lugar debemos preguntarnos el por qué de los tres tiempos y empezaremos a entender la necesidad de usar herramientas analíticas.

Primer tiempo: antes de clase

El primero de ellos nos da la oportunidad de conocer al alumno, su compromiso en relación con la asignatura, el nivel de compleción de las tareas encomendadas, el esfuerzo en base a una dimensión temporal, su nivel de conocimiento del tema, si ha necesitado más de una visualización de los recursos o entre otros aspectos si ha visualizado los recursos en el último momento o en un tramo temporal antes de la clase presencial.

Todos los acercamientos anteriores solamente pueden ser resueltos con la analítica del aprendizaje. Puesto que los alumnos visualizarán e interactuarán con los vídeos y materiales multimedia propuestos como deberes, necesitaremos de un método para observar sus acciones virtuales. Es en este primer punto que la analítica del aprendizaje entra en acción. Las interacciones analizadas aportarán muchos insights relacionados con el comportamiento de los alumnos.

 

Si dejamos que las interacciones sucedan sin más estaremos dando la espalda a maravillosas oportunidades de mejorar el contexto educativo.

 

Lo anterior nos lleva a afirmar que la necesidad de conocer el comportamiento de los alumnos reside en la capacidad de adaptar el aprendizaje en las clases presenciales, o sea, en el segundo tiempo. Un buen análisis del primer tiempo facilitará la buena organización de la clase presencial, la integración de unas u otras metodologías inductivas, el refuerzo del conocimiento en base a estrategias heterogéneas o sencillamente la agrupación de alumnos en un entorno cooperativo y orientado a la práctica.

Segundo tiempo: actividades en clase

El segundo tiempo puede extenderse a distintas sesiones presenciales (aplicaremos PBL, cooperativo…). Incluso aunque sea una sola, el tracking del progreso de los alumnos será de suma importancia, tanto para profesores como para los propios alumnos. En esta fase seguiremos utilizando herramientas digitales de soporte al aprendizaje (dispositivos como tabletas, netbooks, Apps como Kahoot, Tinytap para los más pequeños…). Las rúbricas por supuesto son un recurso esencial, pero solamente evalúan el resultado final. Lo primordial será ofrecer feedback. Sin analítica, el seguimiento y feedback hacia los alumnos no será completo en el uso de herramientas digitales. Esas migajas que dejarán a lo largo de sus acciones virtuales se quedarán en el limbo.

Tercer tiempo: actividades postclase

En el tercer tiempo, las actividades propuestas por el profesor serán definitivas para acabar de afianzar los conceptos y conocimientos relacionados con los objetivos de aprendizaje. Estas pueden ejecutarse tanto dentro como fuera de clase, por ejemplo para poder afianzar el conocimiento adquirido al finalizar un proyecto o como enlace para otras actividades. Un buen análisis nos cederá la oportunidad de mejorar las siguientes sesiones, hacer incapié en aquellos alumnos más atrasados y ofrecer nuevas oportunidades a los más aventajados.

 

Con esta pequeña reflexión de cada uno de los tiempos de la clase inversa he querido dar respuesta a la pregunta inicial:  ¿Qué pasaría si no hubiera una analítica del aprendizaje en el modelo Flipped Classroom? Evidentemente todas las oportunidades citadas no se podrían cumplir (fácilmente).

La clase inversa es un modelo en el que las herramientas TIC juegan un papel esencial. Es por ello que la analítica del aprendizaje será principalmente útil para ofrecer feedback y mejores oportunidades de aprendizaje a los alumnos. Lo mejor de todo es que todas estas herramientas (Apps como Socrative, plataformas web tipo nearpod…) ya ofrecen un análisis mínimo de las interacciones de los alumnos. Facilitan por lo tanto el usar la analítica del aprendizaje de una forma sencilla y automática. Sin duda alguna esto es un logro sin precedentes.

N.A.: Para los que queréis saber más os recomiendo un gran libro sobre Flipped Classroom de manos de Raúl Santiago y Javier Turón: The Flipped Classroom: Cómo convertir la escuela en un espacio de aprendizaje. En este libro de libros, como bien llaman los propios autores, encontraremos la definición de un marco para el cambio educativo así como los fundamentos de la clase invertida, ejemplos y buenas prácticas.

Fuente de la imagen: By DuEnLiJu (common) [CC0], via Wikimedia Commons

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Daniel Amo Filvà

Profesor apasionado de las tecnologías. Creo en la Analítica del Aprendizaje para la mejora del contexto educativo. Investigo en e-learning, escribo, comparto conocimiento y practico el aprendizaje extremo.

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